Esta mañana toco cerro, una vuelta corta para comenzar ya mi entrenamiento de cara a quitarme el miedo de la última lesión y a mejorar el latido del corazón que por razones que ya sabemos ha estado un poquito flojo.
Desde el patio de la casa miraba hace días las cumbres y ya quería venir, pero la edad me ha hecho sabio y si hay molestias en el las piernas, mejor guardarse para otro día.
Correr tiene su encantado y hacerlo en cualquier lado también, pero siendo franco acá en los cerros no tienes semáforos, ni autos, o personas que podrían molestar. A lo sumo caballos, vacas y uno que otro perro que ladra a lo lejos.
Si alguien se anima, me avisa y cuadramos una salida.
